Los Cuerpos
El átomo, bajo la influencia de Chit —el conocimiento universal— genera Chitta, el estado en el que la mente permanece en calma. Cuando este estado se orienta hacia lo espiritual, el átomo se magnetiza y adopta una forma toroidal que se conoce como Buddhi, la inteligencia.
En el polo opuesto se encuentra Manas, la mente, donde reside Jiva: el ser que experimenta Ahamkara, el ego, la idea de una existencia individual separada.


Este átomo, cuando recibe la influencia del amor universal (Chit), se transforma y se eleva espiritualmente, del mismo modo que las limaduras de hierro reaccionan ante un campo magnético. Al despertar la capacidad de sentir y adquirir conciencia, se le denomina Corazón, Chitta.
En este estado surge en el ser la percepción de una existencia propia y diferenciada: el Ego, Ahamkara.


Cuando el átomo queda magnetizado de esta manera, adquiere dos polos: uno lo orienta hacia la Sustancia Real, mientras que el otro lo impulsa en sentido contrario. El polo que atrae hacia la verdad se denomina Inteligencia, la facultad que discierne. El polo opuesto, una fuerza de repulsión, genera el universo de las ideas: la Mente.
Chitta, el átomo espiritualizado en el que surge Ahamkara —la percepción de una existencia individual— se manifiesta en cinco formas sutiles, conocidas como “electricidades etéricas”. Estas cinco expresiones constituyen el cuerpo causal del Purusha.
A través de los tres gunas —Sattva (positivo), Rajas (neutralizante) y Tamas (negativo)— estas cinco energías (Pancha Tattwa) dan origen a los Guianendriyas (órganos de los sentidos), los Karmendriyas (órganos de acción) y los Tanmatras (objetos de los sentidos).
Los quince atributos resultantes, junto con la Mente (Manas) y la Inteligencia (Buddhi), forman los diecisiete “componentes sutiles”, conocidos como Lingasarira, el cuerpo sutil.


Los Pancha Tattwa, las cinco Causas Esenciales de la creación, constituyen el cuerpo causal. El átomo espiritualizado, Chitta —el Corazón—, al manifestar su fuerza de repulsión, genera cinco tipos de “electricidades etéricas”, cada una procedente de una de sus cinco regiones: una desde el centro, dos desde los extremos y otras dos desde los espacios comprendidos entre el centro y cada uno de los extremos.
Estas cinco energías, bajo la influencia del Amor Universal (Chit), son atraídas hacia la Sustancia Real (Sat), formando un campo magnético conocido como el cuerpo de Sattwa Buddhi, la Inteligencia espiritual. Por ser la raíz de todo lo creado, estas cinco emanaciones reciben el nombre de Pancha Tattwa, las cinco Causas Esenciales, y se consideran el cuerpo causal del Purusha, el Hijo de Dios.
Las tres Gunas, los atributos eléctricos, acompañan a estas energías. Como proceden de Chitta polarizado, también ellas se expresan en polaridad y poseen tres cualidades: Sattva (positivo), Tamas (negativo) y Rajas (neutralizante).


Los Guianendriyas: los cinco órganos de los sentidos
Los aspectos positivos de las cinco electricidades etéricas se manifiestan como los Guianendriyas, los órganos de los sentidos: olfato, gusto, vista, tacto y oído. Al ser atraídos entre sí bajo la influencia de Manas —la Mente, el polo opuesto del átomo espiritualizado— estos cinco sentidos conforman su propio cuerpo del átomo.
Los Karmendriyas: los cinco órganos de la acción
Los atributos neutralizantes de esas mismas cinco electricidades forman los Karmendriyas, los órganos de acción responsables de la excreción, la reproducción, la locomoción (los pies), la habilidad manual (las manos) y el habla. Estas funciones, expresiones de la energía neutralizante de Chitta —el Corazón espiritualizado— constituyen un cuerpo energético, fuerza vital o Prana.
Los Tanmatras: los cinco objetos de los sentidos
Los atributos negativos de las cinco electricidades se expresan como los Tanmatras, los objetos sutiles correspondientes al olfato, gusto, vista, tacto y oído. Al vincularse con los órganos de los sentidos mediante el poder neutralizante de los órganos de acción, los Tanmatras permiten que los deseos del corazón encuentren satisfacción.


Los quince atributos derivados del átomo espiritualizado, junto con sus dos polos —la Mente (Manas) y la Inteligencia (Buddhi)— conforman el Lingasarira o Sukshmasarira, el cuerpo sutil del Purusha, el Hijo de Dios.
Los cinco objetos sutiles —los Tanmatras, atributos negativos de las cinco electricidades etéricas— al combinarse entre sí generan la percepción de la materia burda en sus cinco modalidades: Kshiti (sólidos), Ap (líquidos), Tejas (fuego), Marut (gases) y Akasha (éter).
Estos cinco aspectos de la materia, junto con sus quince atributos derivados, y con Manas (la Mente o conciencia sensorial), Buddhi (la Inteligencia o discernimiento), Chitta (el Corazón o capacidad de sentir) y Ahamkara (el Ego), conforman los veinticuatro principios fundamentales de la creación.


Los cinco objetos sutiles mencionados —atributos negativos de las cinco electricidades etéricas— al combinarse generan la percepción de la materia burda, que se manifiesta en cinco formas: Kshiti (sólido), Ap (líquido), Tejas (fuego), Marut (gaseoso) y Vyoma o Akasha (etéreo).
Estos cinco aspectos constituyen la envoltura externa del ser, denominada Sthulasarira, el cuerpo físico o material del Purusha, el Hijo de Dios.


