Júpiter en Pegaso
Helio


Una mañana, Helio terminó por ceder a las súplicas de su hijo Faetonte, que llevaba tiempo rogándole que le dejara guiar el carro solar. El muchacho quería impresionar a sus hermanas, Proto y Clímene, y su madre Rodo —cuyo nombre variaba según las tradiciones— lo animó con orgullo. Pero Faetonte no tenía la fuerza necesaria para dominar a los caballos blancos que sus hermanas habían enganchado al carro. Primero los elevó tanto sobre la tierra que los mortales sintieron un frío repentino; después descendió demasiado y quemó los campos con el fuego del sol. Zeus, irritado por el caos que amenazaba al mundo, lanzó un rayo que derribó a Faetonte, y su cuerpo cayó en las aguas del Po. Sus hermanas, desoladas, fueron transformadas en álamos blancos que lloran gotas de ámbar en la orilla del río. Otros relatos afirman que se convirtieron en alisos.
Júpiter en Pegaso se caracteriza por el órgano del órgano del sustento sobre el órgano del sustento.
La carta de abajo es la Muerte y representa a Pegaso, mientras que la que esta superpuesta es el carro y representa a Júpiter.






