Saturno en Acuario

Polo

En su camino hacia el Erimanto —donde acabaría con el bandido Sauro— Heracles pasó por Póloe y fue recibido con hospitalidad por el centauro Polo, hijo de Sileno, acompañado de una ninfa del fresno. Polo le ofreció carne asada, aunque él mismo la prefería cruda, y dudó en descorchar el gran cántaro de vino que pertenecía a toda la comunidad de centauros. Heracles lo animó recordándole que aquel vino había sido dejado allí por Dioniso cuatro generaciones atrás, precisamente para una ocasión semejante.

El aroma del vino, fuerte y añejo, atrajo a los demás centauros, que irrumpieron furiosos en la cueva. Empuñaban rocas enormes, troncos arrancados de raíz, antorchas y hachas de carnicero. Mientras Polo se escondía presa del pánico, Heracles se enfrentó a los primeros atacantes, Aquio y Agrio, y los rechazó con una lluvia de teas encendidas.

En medio del caos, una flecha disparada por Heracles atravesó el brazo de Élato y fue a clavarse en la rodilla de Quirón. Horrorizado por haber herido a su viejo maestro, el héroe le extrajo la flecha, pero ni siquiera los remedios que el propio Quirón preparó pudieron aliviar el tormento. El sabio centauro, incapaz de morir por su naturaleza inmortal, se retiró a su cueva entre gritos de dolor.

Mientras tanto, Polo, que enterraba a los centauros caídos, recogió una de las flechas de Heracles y la examinó con curiosidad. «¿Cómo puede una criatura tan fuerte sucumbir a un simple arañazo?», se preguntó. Pero la flecha se le resbaló de las manos, le atravesó el pie y lo mató al instante. Heracles, al enterarse, abandonó la persecución y regresó a Fóloe, donde dio sepultura a Polo con honores excepcionales, al pie de la montaña que desde entonces llevó su nombre.

Saturno en Acuario se caracteriza por la conciencia sobre la unión del objeto del sustento con el órgano de la relación.

La carta de abajo es la Templanza y representa a Acuario, mientras que la que esta superpuesta es el Loco y representa a Saturno.